¿República Bolivariana del Perú? Recetas, vacunas y letra chica de Castillo

MIS HISTORIAS 17 de junio de 2021 Daniel Bosque Daniel Bosque
CASTILLO BOLIVARIANO

DANIEL BOSQUE*

Si no existiera Pedro Francke habría que inventarlo, dirían los politólogos. A este “tecnócrata” del riñón de Verónika Mendoza, cuya izquierda le dio más votos y otro discurso a Pedro Castillo entre la primera y la segunda vuelta (ver las dos plataformas con esta crónica), se le atribuye nada menos que haber evitado después del triunfo izquierdista un derrumbe mayor del sol y de la Bolsa de Lima (BVL).

En su raid mediático, el nuevo gurú que suena para un ministerio de Economía y Finanzas desplegó su mensaje “anti iones” (no habrá estatizaciones, nacionalizaciones y expropiaciones, ni intervenciones a los ahorros en dólares, ni a las jubilaciones privadas de las AFP).

Propone, en cambio un “pacto social” para alcanzar un plus de 4% de PBI a partir del combate a la elusión impositiva y de un sobre impuesto a las ganancias de las mineras. Con los actuales súper precios de los metales, dice, hay US$ 5.000 millones/año que hay que repartir entre los peruanos.

El Perú de hoy es pura dinamita. La pandemia destrozó el sueño ya frágil de la prosperidad blindada de avatares sociopolíticos que se habían devorado después del Lava Jato a varios presidentes y a buena parte de la clase política en Lima y en las regiones. Después de las revueltas que tumbaron al breve Manuel Merino en noviembre pasado y derivaron en estas elecciones, la mesa estaba servida para un outsider.

Pedro Castillo tiene dificultades para expresar ideas pero su impronta de humildad sintonizó con millones de empobrecidos y desencantados del Perú profundo. Hace 31 años, otro ignoto, el padre de la derrotada Keiko, había gestado un tsunami similar cuando el país zozobraba entre la hiperinflación del primer Alan García y el terror de Sendero Luminoso.
 
La desilustración general básica de Lapicito aterra a las capas medias y altas, pero mucho más asustan sus proclamas marxistas pero a la vez homofóbicas y anti aborto, entre otras curiosidades disonantes con progresías de esta época. Le temen a la plataforma estatizadora e intervencionista de los "100 primeros días" con la que obtuvo un 19% en la primera vuelta y ahora poco más del 50%, y que ahora matiza Francke. ¿Y todo lo que prometía desde su plataforma "Ideario y Programa" sobre una nueva Constitución, otro concepto de la propiedad privada, la abolición del sistema de reparto de la renta tal como se lo conoce, etc, que ha puesto pies en polvareda? "El balotaje sirve para eso: para corregir rumbos", repite Francke suelto de cuerpo ajustándose al nuevo libreto "Perú al Bicentenario sin corrupción" con un marxismo más cercano a Groucho que a Karl.

Cuando se está atado a un libreto, es difícil cambiarlo: la poderosas Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP) y la influyente Sociedad Nacional de Minería y Petróleo (SNMPE) han llenado páginas antes y después de la derrota del 6-J (en las que se encolumnaron tras Fujimori sin quererla ni confiar) con las magnitudes de la vida empresarial peruana y el impresionante crecimiento económico de los últimos 30 años. Justamente, dicen los analistas, es ese éxito, que se dañó en la pandemia -pero que no está aniquilado-, el que Perú Libre quiere repartir de otro modo.

“Tenemos dos meses para arreglar todo, ya pusimos a salvo patrimonios básicos, es hora de mirar qué pasa en otros países porque aquí se parará la inversión minera” me dice Juan X, prefiere el anonimato por las dudas y es uno de los tantos proveedores de la minería que pelechó con el boom de dos décadas. En este ejercicio le está yendo muy bien por los buenos precios de los metales que calentaron la actividad después del difícil 2020.

En minería, el Perú tuvo y tiene su burguesía que supo sacarle jugo a las piedras en un territorio en que la mitad de la población vive por encima de los 3.500 msnm. Algunos en este sector se asociaron o trabajan para contratistas extranjeras y otras les compiten. Son más de 100 las que ya exportan bienes o servicios. Muchas tienen sus oficinas en el área metropolitana por aquello de que, también en el Perú, Dios está en todas partes pero te atiende mejor en la capital.

Poner patrimonios a salvo tiene sus logísticas, por eso están a full los notarios públicos traspasando propiedades. Y es el momento de oro para los servicios bancarios del “verde y afuera”. Dolarizar ahorros y emigrarlos es desde hace dos meses el trending topic. “Hay una tercera ola de peruanos y colombianos que están considerando migrar sus inversiones a Estados Unidos. Desde la quincena de abril, los clientes están viendo cuál sería su plan B, en caso de que el próximo gobierno sea de corte extremo”, apunta Carlos Sandoval de UHI, una de las financieras que no para de abrir cuentas en Estados Unidos, por un monto mínimo US$ 150.000

Otras opciones, más premium, son las de Morgan Stanley, JP Morgan Chase y Deutsche Bank, que "protegen activos líquidos, para diversificar y mitigar el riesgo país. El piso es US$ 250.000 y generan intereses del 6%, 7% u 8%. También hay cuentas de plazo fijo, al 3.25% y líneas de crédito al 4.25%".

FUMEN TRANQUILOS

Franke dice que no es necesario correr a fugar divisas y tampoco a sacar el dinero de las AFP. Aunque sí propone un acuerdo para revisar las ganancias de estos fondos de pensiones privados que devengan más intereses pero cobran más comisiones que el sistema estatal SNP. Las cuatro principales llevan ganados más de US$ 30 MM en el 1T 2021. La política y las finanzas del Perú temen tras los retiros habilitado, a pesar de que hasta fin de abril habían sufrido el retiro de US$ 5.500 MM, habilitados para paliar la crisis social de la pandemia.

Otros que procuran hacer su agosto en la estampida de sectores medios y altos son los infaltables brokers inmobiliarios de Estados Unidos, que ofrecen inversiones desde US$ 65,000 en California, Detroit, Baltimore y Filadelfia y Miami, la capital de muchos sueños sudamericanos, donde hoy se ofrece por los chats limeños los 100 m2 desde US$ 120. 000, con renta neta de 5%.

OTRO EXTREMO

En el otro extremo del dial están los que poco o nada tienen. Dentro de los 20 distritos más pobres del país, tres están en Ayacucho, 16 en Cajamarca y uno en Huancavelica. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) -al 2018-, en los tres distritos más pobres, el 72% de la población de 15 y más años de edad estudió solo algún año de educación primaria y el 23% de su población es analfabeta. El 87% de la población económicamente activa de 14 y más años se dedica a la agricultura. El 52% de su población presenta alguna necesidad básica insatisfecha. El 39% tienen agua por red pública, 5% tienen desagüe públicos y el 71% tiene alumbrado eléctrico.

Son pobrísimos guarismos en muchos casos. Según las mineras, en la sub ejecución de fondos del canon minero (el 50% de las impuestos a las rentas lo reparte la SUNAT a las regiones) está una de las claves del triunfo de Castillo, que arrasó hasta con un 80% de los votos en el Sur, la macroregión donde operan las grandes minas y donde hay unos US$ 50.000 millones en proyectos que si hay un volantazo político estarían en peligro, según advierten las mineras.

Corrupción, favoritismos, falta de gestión, son los adjetivos predilectos de las gerencias de las mineras para describir una sopa que tiene otros condimentos: la alta conflictividad de las comunidades cercanas a exploraciones y explotaciones. Conflictos en muchos casos promovidos por gobiernos locales, que a su vez han ido cayendo por escándalos de corrupción.

Una cuenta más de un rosario interminable es Vladimir Cerrón, el monje negro detestado por el establishment. Como pasa en Latinoamérica, acaba de ser absuelto de fraudes administrativos de cuando gobernaba Junín en una oportuna vuelta de carnero de un juez. Otro fiscal ha pedido nueva prisión para Keiko. A pesar de que el primer gobernante, José de San Martín “… me abstendré de mezclarme jamás en el solemne ejercicio de las funciones judiciarias…” sus herederos han anudado Justicia y política.

"Cerrón no tendrá ningún cargo ni influencia en el gobierno", asegura Francke abriendo dos hipótesis. O se abre una puja en el staff de Castillo para no perdérsela, o el temido Rasputín será una especie de Cristina Kirchner, dicen en Perú.

El rojo Cerrón, quien convocó para este sábado a una gran marcha en Lima, es el ícono del pánico inversor. Por su declarado marxismo-leninismo y por sus socios hemisféricos del Foro de San Pablo, el núcleo duro que motoriza populismos con o sin democracia en América Latina y que viene alentando revueltas, cambios de sistemas y avalando a sus partners, como Daniel Ortega ayer y Nicolás Maduro desde hace tiempo.

“Por fin la gente se anima a un cambio, amo a Castillo” me dice Lautaro, un joven argentino con negocios gastronómicos en la norteña Mancora, leyendo lo que pasa con sus claves de peronistas y gorilas.

Castillo ha arrasado, con el respaldo de los caciques de las políticos regionales. El historiador Carlos Sempat Assadourian ponía en duda la tesis heroica y legendaria de incas vs. españoles en la invasión ibérica y el virreinato y resaltaba el rol de la nobleza aborigen en el dominio colonial.

Cinco siglos después, la política local es otra de las claves de la postergación del Perú profundo, con la anuencia del mundo de los negocios que ha visto como los caciques regionales no acertaban en traducir en confort para sus mandantes el canon un 50% del impuesto a las rentas. La caída estrepitosa de la economía, más de 3.000.000 de empleos perdidos y más de 180.000 muertos de la pandemia, la mayor parte pobres, hicieron el resto.

El simpático Francke ha salido a decir de que la Revolución Bolivariana balbuceada por Castillo y redondeada mejor por Cerrón son sólo cosas que se dicen. Que no hay que temer, que sólo se trata de redistribuir mejor, pero esta vez en serio, no como Ollanta Humala que tras su elección en 2011 cambió su plan de Gran Transformación por la pragmática Hoja de Ruta. Entonces, el establishment respiró aliviado y siguió administrando conflictos sociales y escándalos, hasta que el caso Odebrecht ensució a buena parte de los negocios y a la mayor parte de la democracia.

Por esa hendija se ha colado Perú Libre. En el mundo inquieto de los negocios hay quienes esperan de que se vuelva a cumplir aquella máxima del argentino Arturo Frondizi: “los gobiernos son como la guitarra, se agarran con la izquierda y se tocan con la derecha”. Ahora parece todo más complejo.

El Perú de dos o más velocidades acaba de expresarse, como pudo. Caras conocidas y nuevos oportunistas prometen, otra vez, la grandeza del país y la felicidad del pueblo afligido.

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